Europa Nación - Nation Europa und Geopolitik

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Ya hace medio milenio ahora que los europeos partieron a conquistar el mundo reemplazando poco a poco superstición religiosa por progreso científico, industrializando sus países y construyendo armadas poderosas para adelantar a regiones del mundo desconocidas hasta entonces. Gracias a su tecnología y su deseo de descubrir, superaron no mucho tiempo después las otras civiliciaciones, de las que no se habían diferenciado mucho hasta entonces, y empezaron a formar el mundo según sus intereses. Amenazas serias sólo pudieron provenir de otros países europeos. No se durmieron en los laureles para no dejar a los demás alcanzarlos o incluso adelantarlos sino se quedaron, gracias a su progreso continuo, los señores del mundo.

Así, descubrieron desde el final del siglo XV primero América, fueron sobre todo los británicos, los españoles y los portugueses que conquistaron y colonizaron tanto América del Norte como América del Sur. Poco a poco partieron los ingleses, los franceses, los belgas y otros a explorar Africa y aprovecharse de sus materias primas, de las que hasta entonces nadie había sacado provecho, para más desarrollar sus propias industrias. La India era bajo control británico, los británicos y franceses compartían el control del Oriente Próximo y del Oriente Medio, Australia era colonia británica...

Hasta que el mal del nacionalismo de los Estados pequeños determinó a los europeos a hacer dos guerras a sí mismos, que los privaron todos de su posición dominante en el mundo, y con la consequencia que son desde entonces potencias de segundo orden. En vez de considerarse como europeos, permitieron que los incitaran contra sí mismos y que se mataran, que se pusieran débiles y que, en el futuro, tengan que someterse al dictado de otras potencias – a potencias que son del tamaño de todo un continente. Con los políticos parlamentarios tomando el poder y con sus peleas disapareció también la voluntad de ser potencia mundial para ser capaz de imponerse contra los otros en el mundo – en lugar de eso es el dinero que es lo más importante hoy. Incapaz de reconocer este cambio en la historia mundial y de reactionar con la propia unión para construir la Nación Europa, se agarran al recuerdo de un pasado glorioso que es perdido para siempre – así, por ejemplo, el del Imperio Británico o simbólicamente por mantener varias monarquías.

Así, no duró mucho tiempo hasta que ascendieron los EE UU, la Unión Soviética/ Rusia – y en el futuro ascenderán también China, la India y el Brasil (los así llamados estados BRIC) – a ser los que deciden el futuro del mundo. Son ellos que ya han asumido y asumirán el papel de los bajados Estados nacionales europeos en la dirección del mundo. 
Así tienen territorios mucho más grandes que los de los pequeños Estados europeos, mucho más población (pensemos en China con 1,3 mil millones y en India), un crecimiento económico más alto (China a veces hasta los 10%), unos disponen de recursos energéticos inmensos (sobre todo Rusia con los recursos de gas natural más grandes del mundo) y de armas nucleares (sobre todo EE UU con 7.700 cabezas nucleares y Rusia con 8.500). 


Hoy Europa, decadente, ávida de dinero y de placeres, se presta a participar en el cerco de Rusia para la construcción de una zona de influencia estadounidense en el Este de Europa en cuyo fin todo el este de Europa será integrada en la OTAN dominada por EE UU. Así los políticos europeos actuando de vasallos obedientes de los intereses estadounidenses han provocado una nueva guerra fría en Europa.

Además Europa ha tolerado que los estadounidenses derrocaron regímenes seculares en el Oriente Próximo y Medio para instalar propios títeres o que debilitan estos regímenes causando así un caos en el que los islamistas radicales predominan desestabilizando ahora toda la región en el flanco del sur y del sudeste de Europa.  

Otro ejemplo de la actitud decadente de unos Europeos es que uno de los pueblos europeos dejó a los estadounidenses hacerlos celebrar su propio derrota y ocupación después de la guerra – el así llamado “D-Day” el 6 de junio, el desembarco de los soldados estadounidenses y sus aliados en la Normandie, que tuvo como consecuencia el principio del fin del Tercer Reich alemán.

Y por fin Europa permite que la globalización y el capitalismo la dividan en regiónes (los pequeños Estados) pobres y ricas, en pobres y ricos dentro de las sociedades respectivas.

Pero todavía queda tiempo para reaccionar a este decadencia y para reemplazar a esta sociedad europea ávida de dinero y de placeres, que ha dejado que el dinero de los señores estadounidenses la haya hecho vasallos, por una sociedad en la que cuenta orgullo nacional europeo (la nación es Europa) y la voluntad de imponerse contra tutela extranjera.

Si los europeos quieren terminar su decadencia y reascender a ser potencia mundial, es necesario unir Europa para crear un Estado, la Nación Europa. Sólo una nación tan grande es adecuado en cuanto a los desarrollos del tiempo y puede oponerse – en una alianza con Rusia – a la hegemonía global de los EE UU. Se sobrentiende que esta Nación Europa saldría de la OTAN dominado por los estadounidenses como tendría un propio ejército europeo, fuerte y armado con bombas atómicas. Unidos los europeos podrían además oponerse más efectivamente al peligro islamista-terrorista y imponer sus intereses internacionales en su región y en el mundo.

La Nación Europea puede detener la globalización que divide a la sociedad y a los Estados en pobres y ricos por proteccionismo europeo ya en las fronteras exteriores porque sería, aliada con la superpotencia energética Rusia, económicamente autárquica y no sería necesario temer sanciones de potencias extranjeras. Eso significa que productos propios serían subvencionados en el mercado mundial y que habría que pagar aduana sobre productos importados. Así los salarios de los trabajadores y empleados europeos podrían ser más altos y estimular la demanda interior manteniendo, a la vez, la competitividad de los productos propios. Se sobreentiende que los sectores económicos que son estratégicamente importantes serán transferidos completamente a mano estatal, como por ejemplo los sectores de energía y de armamento, así que ninguna potencia extranjera consiga ningun influencia indeseable en estos sectores. Y para impedir que algunos gran empresarios privados consigan demasiada influencia sobre la política, sería conveniente nacionalizar también aquí.


Condición de un tal ascenso de la Nación Europa es, sin embargo, la lucha política en el interior para crear un partido revolucionario nacional-europeo que podría ser la vanguardia de la sociedad europea como sería disciplinado, jerárquico y militante y echaría y reemplazaría a los parlamentarios débiles y charlandos. Estos y todos los mecanismos y instituciones que bloquean la política y que tienen como consecuencia que las instituciones se bloquean mutuamente como es necesario dar a todos y cada uno participación en el proceso decisorio – todos ellos serían reemplazados en la Nación Europea por un presidente poderoso a la cabeza del partido y del Estado, así que Europa podría seguir una estrategia clara, llegar a decisiones resueltas en sólo poco tiempo en lugar de tomas y dacas, discusiones interminables en las que deciden sólo lo poco en el que pueden convenir todos y cada uno. Sólo la creación de una tal nación llevaría a Europa a nueva gloria y nueva gandeza.

Pues “Europa lo tiene todo para ser la PRIMERA nación del mundo; sólo le falta la unidad política” Jean Thiriart: ¡Arriba Europa! Una Europa unida: un imperio de 400 millones de hombres, Barcelona 1965, pag. 15.

¡Creemos una Europa fortis unitate - una Europa fuerte y unitaria!

“El Estado-nación, si quiere ser independente, está obligado a dotarse de los medios militares adecuados. La posesión de dichos medios depende de la demografía, de la autarquía para las materias primas y de la potencia industrial del Estado. Entre Islandia y Vladivostok podemos unir 800 millones de personas [...] y encontrar en el petróleo siberiano todo lo necesario para satisfacer nuestras necesidades energéticas y estratégicas. [...] Una gran unión entre la Europa occidental, altamente industrializada y puntera en lo tecnológico y la Europa siberiana con reservas [energéticas] casi inagotables, permitirá la creación de un Imperio republicano muy potente, con el que todo el mundo deberá avenirse a acuerdos.” (Jean Thiriart: Europa hasta Vladivostok, en: Jean Thiriart y el Nacional-Comunitarismo Europeo, UrKultur: Elementos de Metapolítica para una Civilización Europea No.12, pag. 30.
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